¿INFLUYE EL COEFICIENTE INTELECTUAL EN LAS PROBABILIDADES DE EXITO DE TUS HIJOS?


Dentro del contexto de sociedad organizada, es normal que nos preocupemos por el futuro de los jóvenes y de los niños. Buscamos siempre tratar de predecir su desempeño en el futuro y procuramos que reciban la formación adecuada. El estudio de la inteligencia se ha convertido en un tema relevante puesto que éste es el factor determinante en el desempeño del futuro profesional y hasta hace unas décadas, se pensaba que era una característica natural que tenían solo algunos niños.

 

 

 

Con el descubrimiento de que la inteligencia también puede ser aprendida en los niños, ya no nos guiamos por lo que probablemente sea innato sino que tratamos de medir cuantitativamente el nivel de cada niño y determinar cuanta formación es necesaria. Una de las herramientas más utilizadas es la del Coeficiente Intelectual, que arroja un resultado en números a partir de la evaluación de una serie de pruebas sobre todo matemáticas y lógicas.

 

 

Con el avance de la ciencia de la psicología, se ha comenzado a cuestionar sobre si realmente conviene intentar medir pues una de las hipótesis que están retumbando en los últimos años es la de Walter Mischel y su prueba del malvavisco. La prueba hace evidente el nivel de autocontrol que los niños tienen nativamente en edades tempranas y relaciona este autocontrol con su éxito académico, social y profesional.

 

No es que existe un punto de comparación entre la prueba del malvavisco y la del coeficiente intelectual, es que de acuerdo a Walter Mischel, la inteligencia está a merced del autocontrol.

 

Sin este, o con un nivel bajo del mismo, el infante no podría formar un carácter disciplinado para que esa inteligencia pueda traducirse en éxito. En otras palabras, tener un alto coeficiente intelectual no es indicador de éxito en ningún caso, pues son muchos más aspectos los que están involucrados.

 

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