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sábado, 25 de abril de 2020

QUIÉN FUE NAPOLEÓN BONAPARTE


Biografía de Napoleón Bonaparte



Napoleón Bonaparte nació en Ajaccio, Córcega, 15 de agosto de 1769. Murió en Santa Elena, 5 de mayo de 1821 (a la edad de 51 años.) Se destacó por sus cualidades militares. Durante su vida logró convertirse en el Emperador de los franceses y Primer Cónsul: su figura emergió con la revolución de Francia.

Bautizado por el nombre de Napoleone di Buonaparte, nació en el seno de una familia noble corsa: hijo de Carlo Buonaparte, abogado representante de Córcega; y Letizia Ramolino.

En 1768, un año antes de su nacimiento, Francia compró Córcega a los genoveses, de ahí su nombre de bautizo. Un año después, los corsos luchaban contra los franceses para reclamar su independencia.
En su etapa temprana, Napoleón tenía fama de ser un niño carismático y generoso, pero de forma constante se metía en pleitos. A la edad de nueve, adquirió una beca para estudiar en la Academia Militar de Brienne, Francia. Donde permaneció hasta los 15 años.

napoleon bonaparte


Al principio, era visto como un extranjero por el resto de sus compañeros: el acento italiano no lo ayudaba a encajar en el grupo. Sin embargo, con el tiempo, su carácter e innatas habilidades de liderazgo, consiguió ganarse el respeto de los que le rodeaban. A los 16 años salió de una de las academias militares más importantes de Francia. Adquirió el título de “Oficial.”

El primer destino de Napoleón fue Valence, sin embargo, gracias a la muerte de su padre, se vio obligado a volver a Córcega. En este periodo de tiempo, la lucha a favor de la independencia corsa continuaba, mientras que estalla la Revolución Francesa.

Napoleón Bonaparte se unió a la facción afrancesada, ganándose el desprecio del líder del movimiento de la independencia de Córcega: Pasquale Paoli. De esta forma, Napoleón y su familia se vieron impulsados a huir a Francia cerca de 1793.

Estando en Marsella, los problemas económicos que atormentaban a la familia de Napoleón eran seguiros, hasta que el joven logró incorporarse nuevamente al ejército francés con el rango de capitán. Poco tiempo después se mostró victorioso en la batalla de Tolón, donde derrotó a las tropas inglesas.

Tras la gran victoria de Tolón, sus contrincantes políticos movieron sus influencias para encarcelarlo durante un breve periodo de tiempo. Estando en libertad, decidió regresar a París. Esta temporada la pasó fuera de servicio.

En 1795, se impuso contra los monárquicos en las calles parisinas. Muchas personas celebraron: pensaban que esta victoria había salvado la revolución. A partir de este punto, Bonaparte fue galardonado comandante.

El mismo año se le encargó ir a Italia para dirigir la fuerza del Ejército francés. Aunque sus aliados no estaban en las condiciones más optimas: mal vestidos y poco alimentados. Napoleón no solo estaba confiado en sus capacidades, también en la voluntad del pelotón.

Los escenarios donde se impuso la fuerza de los franceses contra los austríacos en el periodo 1796-1797 fueron: Arcole, Rivoli y Lodi. Efectivamente, la confianza del comandante condujo al Ejército de Francia a la victoria.

Fue apodado por sus soldados como el “Pequeño cabo,” acrecentando la confianza entre ellos. Cuando regresó a Francia fue recibido como un héroe y conquistador. Para fomentar su condición se cambió el nombre de Napoleone Buonaparte a Napoleón Bonaparte.

El año siguiente, organizó la conquista de Egipto con el propósito de cortar comunicaciones comerciales entre Gran Bretaña, India y Oriente Medio. Pero, a pesar de que las primeras batallas resultaron a su favor, Napoleón se vio obligado a regresar, puesto que Gran Bretaña, Rusia y Austria, se unieron contra Francia.

En 1799 fue nombrado Primer Cónsul de Francia: con este poder, obtuvo poderes dictatoriales. En los próximos años, Napoleón admitiría un nuevo Código Civil y tolerancia religiosa, de igual forma, colocaría la educación en primer lugar, ante cualquier otro aspecto. Poco a poco fue ganando el cariño del pueblo francés.

En 1804, la ambición se lo llevó a ser coronado Emperador en la catedral de Notre Dame. Al poco tiempo, su imperio se estaba desestabilizando: el sistema continental que impedía la comunicación comercial con Gran Bretaña, afectando la economía de los británicos, también paralizó la de sus aliados.

Desde entonces, Napoleón cometió ciertos errores culminantes para su poder, entre estos, tratar de invadir Rusia en el solsticio de invierno: el frío y hambre acabó con el ejército. Además, Francia estaba en un punto delicado, puesto que no cesaban las revueltas en contra de su pueblo.

El ejército de Napoleón comenzó a perder las batallas, hasta que, en 1814, abdicó como Emperador del país. Lo exiliaron a la Isla de Alba, tal como a un preso. Desde ahí planificó su vuelta al poder, con una estrategia que lo llevó más alto. Pero su victoria duro poco tiempo, hasta que, en 1815, fue derrotado en la Batalla de Waterloo.

No tuvo otra alternativa más que entregarse: lo exiliaron a un islote en África, Santa Elena, donde pasó sus últimos días.



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