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jueves, 11 de junio de 2020

CONSEJOS PARA EL SOBREPESO Y LA OBESIDAD INFANTIL


A medida que pasan las décadas, la alimentación de los niños se alejada más de la dieta mediterránea. Motivo por el que la obesidad infantil es uno de los problemas clínicos más frecuentes en los países desarrollados.

Consumen más alimentos procesados y, gracias a los avances de la tecnología, se mueven menos. Pasan más tiempo frente a los televisores, computadoras y teléfonos que realizando actividades físicas. Los largos periodos de tiempo sentado o acostados favorecen a las cifras de obesidad y sobrepeso.
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Un niño que se encuentre en esta situación está más propenso a desarrollar enfermedades cardiovasculares, padecer hígado graso, desequilibrios hormonales, problemas en las articulaciones, óseos o diferentes tipos de diabetes.

¿Cómo evitar la obesidad infantil?

Los padres están obligados prevenir el desarrollo de malos hábitos alimenticios en sus hijos y, por tanto, el sobrepeso. Con los siguientes consejos, se reducirán las posibilidades de padecer esta condición.
l  Evitar dietas milagrosas: para un niño, lo importante es mantener una alimentación equilibrada y hacer actividades físicas. Antes de probar un método milagroso lo aconsejable es discutirlo con un especialista sanitario, médico, dietista y nutricionista.
l  Realizar actividades físicas: es esencial acostumbrarlo a permanecerse activo, disminuir el tiempo en la computadora, teléfono y televisor. Existen muchas actividades que se pueden realizar en la casa y ayudan a combatir el sedentarismo, por ejemplo, yoga o zumba.
l  No emplear un alimento como castigo o recompensa: muchos padres no comprenden el daño que causan en los niños cuando son premiarlos con comida, en lugar de hacerlo con abrazos, cariño o atención. Esta práctica los motiva a buscar placer en los alimentos. Si no se rompe con este patrón se volverá un hábito que llevará el resto de su vida. De igual forma, cuando se usa como castigo, se desarrollará repulsión por los alimentos que más le beneficiarían.
l  Cocinar con su participación: una de las mejores formas de enseñar nutrición es viendo y aprendiendo cómo combinar los ingredientes. Esta actividad le ayudará a despertar su curiosidad por mantener una dieta más sana y equilibrada.
l  Evitar los puestos de comida rápida: cuando se salga a comer fuera del hogar, es aconsejable visitar restaurante con un menú más nutritivo, esto le dará mayor orientación para elegir alimentos menos dañinos.
l  Enseñar a comer sin prisa y en familia: evita que se acerque a estímulos como la televisión, computadora y teléfonos. Tienen que aprender a comer despacio, comprender cuando están saciados y distinguir entre el hambre y la ansiedad.
l  No clasificar los alimentos: prioriza disminuir o eliminar cualquier producto procesado, pero también a distinguir y diferenciar los grupos de alimentos de buena calidad nutricional y en qué frecuencia dejan de ser saludables. Cuando se prohíbe un producto se genera ansiedad en los niños, el propósito de esto radica en no negar, pero tampoco ofrecer.
l  Adecuar una merienda nutritiva: es más óptimo orientarlos a frutas, frutos secos, bocadillos y lácteos, en lugar de dulces industriales.
l  Buscar alternativas a los embutidos: muchos padres usan fiambre, pero la realidad es que existen otras alternativas más saludables. Por ejemplo, el pan con tomate y aceite, bocadillos, atún, tortillas, humus, patés vegetales, cremas de frutos secos sin azúcares, queso, aguacate y salmón ahumado, por nombrar unos pocos.
l  Prestarle más atención al desayuno: esta comida tiende a ser, por lo general, la que más incluye azúcares. Ya sea en cereales o galletas. Trata de limitarlo al consumo de frutas enteras, no de zumos; tostadas de pan integral de calidad; y huevos en lugar de embutidos, por ejemplo. En caso de proporcionar galletas, es preferible que sea de avena y plátano, o tal vez un bizcocho sin azúcares añadido.
l  Reduce el consumo de refrescos y bebidas procesadas: la principal elección tiene que ser el agua. Los refrescos, aparte ser muy ricos en azúcar, ofrecen otras sustancias como cafeína, ácido fosfórico y otros compuestos que facilitan la absorción de nutrientes del organismo, así como la pérdida de calcio en los huesos.

Los expertos aseguran que, desde el principio de la dieta, lo favorable es eliminar todo producto procesado. Si se acostumbra a consumir alimentos ricos en azúcares, se estará preparando su paladar para rechazar todo lo que no satisfagan el mismo nivel.

El cerebro no necesita azúcar para rendir más y los niños no tienen que consumirla para desarrollarse más “apropiadamente.” Lo cierto es que necesitan energía, pero de alimentos saludables, como vegetales, legumbres, cereales integrales, frutos secos, tubérculos, frutas y lácteos de calidad.
Brinda raciones adecuadas a su edad dividiendo el plato de la siguiente forma: un 50% con hortalizas y verduras; un 25% favorecerá huevos, pescado, legumbres, frutos secos y carnes (todo lo que sea proteína de origen vegetal o animal); y el otro 25% con tubérculos y cereales integrales.
Con el cuidado correcto, es posible combatir el sobrepeso, no solo facilitando una buena elección de alimentos, sino también una rutina de deporte.



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